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No sé si os pasa a vosotros, pero yo he desarrollado una especial habilidad para subir y bajar motos del remolque yo solo, tras asumir no sin dolor que nadie en casa va a ayudarme, y si lo hacen es sin la ilusión que uno intenta transmitir por el hierro transportado. Así, cuando he llegado a casa he soltado las dos correas de atrás y me he sentado en la moto para aflojar las dos de adelante con la moto bien sujeta. Y no he podido resistirme a poner las manos en el manillar y los pies en las estriberas, momento en que he sentido las mismas sensaciones casi olvidadas de aquellos aos, y tan fuerte que ni el roto del asiento o la falta del puo derecho han podido evitar que volviera a verme con las Ray Ban de lágrima y el pelo largo dando gas por esas carreteras de Dios, camino de algún bar donde tomarme una caa a cinco pesetas con los amigos y amigas, sin más casco que el cráneo pero envuelta la cara con el aire que hace que el pitillo que me estoy fumando se vuelva tímido y esconda la brasa dentro del papel, y voy en manga corta porque es verano y no tengo miedo, no ya a caerme, sino a nada y así noche tras noche disfrutando del cielo y con suerte de algún beso robado cuyo sabor te dura hasta el día siguiente, ese que disfrazas ante los amigos porque ha sido algo más; o de las carreras piratas y de las preparaciones que le haces a la moto cuando caes en la cuenta que ninguna moto de las que venden corre lo suficiente aunque, eso si, gasta más ahora, pero aunque la gasolina está a diez pesetas no importa porque merece la pena, es casi como esas motos más grandes que llevan los mayores y tú sabes que llevarás algún día, esas mismas que te adelantan algunas veces sin conseguir humillarte.

Habemos y los hay. Hombres de una u otra inclinaci Los hay que luego de responderle al hijo que no es muy importante que no haya dinosaurios vivos, analizan que tampoco es tan importante andar en un mundo con tigres vivos. Necesidad? Si te gustan el naranja y el negro, and a ver a Sud Am a la B.

Saltillo, Coah. Etani es un mundo maravilloso habitado por los voladores, una especie de ángeles que sobrevuelan sus bosques, reinos y llanuras. Seres que gracias a sus alas surcan con libertad sus cielos, excepto uno, y esa es la historia que Alejandra Rodríguez cuenta en Coreal, libro que presentó el sábado en la librería del Fondo de Cultura Económica Carlos Monsiváis..

En este momento en las calles de Venezuela est ocurriendo una tragedia. No es que hay disturbios y la polic antimotines dispara bombas lacrim y muere alguno, no es eso, que lamentablemente pasa en todo el mundo a cada rato. Es que hay grupos armados financiados por el estado, disparando y matando.

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